EDICIÓN IMPRESA

La cerveza artesanal gana espacio en Paravachasca

Mientras el consumo avanza en la zona, cada vez son más los fabricantes que proponen sus versiones.
viernes, 2 de junio de 2017 · 12:42
Por Stefanía Tomalino
De Nuestra Redacción
 
El boom de la cerveza artesanal viene pisando fuerte desde hace algunos años y está relacionado con una estética que privilegia la manufactura tradicional por encima de la producción excesivamente estandarizada e industrial. 

En 1998 dos amigos, ambos ingenieros químicos, abrieron en Mar del Plata la primera cervecería artesanal del país, Antares. Este lugar se convirtió, en poco tiempo, en el disparador de la movida en la ciudad balnearia, una de las capitales de la cerveza artesanal en el país. Con el paso de los años, la marca instaló franquicias en numerosas provincias, incluyendo la de Córdoba. El sur, sin embargo, fue el principal punto geográfico en donde el modo de producción artesanal de la cerveza cobró mayor protagonismo, primero con la marca Blest, en El Bolsón y luego con Berlina en San Carlos de Bariloche. A partir de allí, la cerveza artesanal pasó a representar a la ciudad casi tanto como el chocolate. 
Ni que hablar de lo que ocurre en la vecina localidad de Villa General Belgrano, que con el devenir de los años se ha convertido en la meca de la cerveza artesanal de la Provincia de Córdoba. Marcas como Viejo Munich destacan a esta localidad, ubicándola como una de las principales referentes dentro del país, publicidad reforzada anualmente con la realización de la Fiesta de la Cerveza. 
A pesar de la competencia que se encuentra tan cercana, el Valle de Paravachasca comienza paulatinamente a abrirse camino en este ámbito, con el objetivo de instalarse como una zona competitiva, con su cercanía a la ciudad de Córdoba como uno de los principales factores positivos. 

El arte de lo artesanal
María Cecilia Gaggiotti y Hernando Varela viven desde hace un año en Anisacate, y desde hace un poco más de dos se dedican a la producción de cerveza artesanal, que hoy distribuyen en un local gastronómico de Anisacate y a clientes particulares que viven en Córdoba Capital. Cecilia es Doctora en Química, y es quien fiscaliza el proceso de creación de tres tipos de cervezas: Golden – rubia -, IPA – roja - y Cream Stout -negra-, que pueden adquirirse a través de la Fanpage Veracruz - Cerveza Artesanal. "Somos de Santa Fe, que es la ciudad cervecera por definición, y siempre estuvimos vinculados con la cerveza. En principio fue un poco por curiosidad, pero la verdad es que somos los dos muy cerveceros”, contó Cecilia. 
Luego de realizar algunos cursos y perfeccionar los métodos, la pareja decidió dar el paso y realizar la primera cocción, que fue de 15 litros (únicamente para consumo familiar), para luego proyectar la producción, llegando a cocinar 50 litros tres veces al mes, y logrando homogeneizar un estilo. "Hoy estamos en el proceso de buscar nichos para ubicar el producto, pero creemos que el Valle tiene mucho potencial. La idea es insertar la cerveza en esta parte de las sierras, llevándola a ferias y haciendo mucho hincapié en la cuestión comunitaria y la producción orgánica”, agregó Cecilia. Por su parte Hernando resalta que: "el argentino toma mucha cerveza y es sorprendente que siendo tan bebedores tomemos cerveza tan mala. Creo que ahora eso empezó a cambiar, porque empezaron a salir las cervezas tiradas y las artesanales, llegando a popularizarse mucho ese tipo de consumo”. 
Pero lo popular puede traer aparejadas otras cualidades: lo estandarizado e industrial, factores que hace que una cerveza deje de ser artesanal y pase a producirse en grandes cantidades. En este sentido, los productores de Anisacate parecen tener zanjada la cuestión: "preferimos hacer menos cantidad, pero priorizar siempre la calidad”. 
 
Así se hace...


La cerveza rebelde
El tema de la estandarización del proceso, es un punto que preocupa a todos los fabricantes. El riesgo de caer en la producción a gran escala puede hacer que el trabajo pierda el toque creativo alejando al productor del trabajo artesanal. "Siempre pensamos que nuestro peor error sería hacer una cerveza que no nos guste tanto, por querer hacer una cerveza a mayor escala”, explicó Dany Marrone, que junto a Gianfranco Zullo, trabaja de manera autodidacta en la producción de la cerveza Brewery (Cervecería en inglés) que aún no se comercializa en la zona. "Antes de empezar a vender queremos estar seguros de que lo que hacemos es un buen producto y sobre todo que nos guste a noso-tros”, agregó Marrone. 
Estos jóvenes fabricantes, de 26 y 27 años, se definen como "vanguardistas” a la hora de elaborar sus recetas. "La cocina de cerveza es un arte, y creo que nosotros nos caracterizamos por ser bien arriesgados a la hora de proponer los ingredientes. La idea es probar, y ver qué queda bien, pero sobre todo queremos destacarnos de los productos que hay en el mercado, que son mucho”, agregó Gianfranco. 
Tanto Zullo como Marrone coinciden en el potencial del Valle de Paravachasca para convertirse en un polo cervecero. "Siempre estamos en contacto con productores de Córdoba, y todos coinciden en que nuestras condiciones son mucho mejores porque tenemos mejor agua por ejemplo. Yo creo que es cuestión de tiempo para que Alta Gracia pueda competir con Villa General Belgrano”, anticipó Gianfranco. 


 

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