LA NOTA DEL DÍA.

Abrazos, besos y sonrisas, en el juego de las sillas

Por Jorge Conalbi Anzorena
lunes, 18 de abril de 2022 · 00:01

Urgencia pre mundial. Así se viven estos meses en el mundo político. Con medio abril a las espaldas, lo que desde hace mucho se vislumbraban como chances muy firmes, hoy ya son certezas aún no oficializadas: las elecciones provinciales se adelantarán a abril de 2023, la Legislatura habilitará la "re -re" de intendentes, jefes comunales y legisladores y Martín Llaryora será el candidato a gobernador de Hacemos Por Córdoba.

Entre los próximos 21 de noviembre y 18 de diciembre se jugará el Mundial de Fútbol en Qatar, que privará a la política de la atención ciudadana. Y ahí nomás las fiestas de fin de año y el verano -que aunque políticamente suele tener alta temperatura- el distendido clima social resulta escasamente receptivo a las campañas electorales. La conclusión es sencilla: de aquí a noviembre se jugarán cartas fuertes para apuntalar postulaciones, dejando las eventuales tareas impopulares para el momento en que la pelota se adueñe de la atención mundial.

 

El bendecido

Apadrinado por el Gobernador, Martín LLaryora ya recorre la provincia. Aunque siempre en clave institucional, de un tiempo a esta parte el Intendente de Córdoba comenzó a provincializar y hasta nacionalizar su discurso, aún partiendo de temas municipales. En varias de esas presentaciones, Juan Schiaretti apuntala a su delfín, sin nombrarlo todavía. Es que en cuanto ven aparecer un micrófono, los hombre que han hecho de la gestión su principal bandera política se apresuran en aclarar que "no es tiempo de hablar de candidaturas", aunque todas sus acciones indiquen justamente lo contrario.

Sin embargo, en la última quincena, algunos sectores del Llaryorismo comenzaron a preparar el terreno con vistas al lanzamiento formal de la campaña "Martín Llaryora Gobernadotr 2023".  Así lo hicieron "La Militante", agrupación creada por el difunto José Manuel de la Sota y cuyos restos administra su última expareja, Adriana Nazario. Y más recientemente, desde algunos despachos del Palacio 6 de Julio se pusieron en marcha algunos motores con vistas a la carrera.

ANFITRIÓN Y VISITANTE. Marcos Torres Lima guía a Martín Llaryora en una recorrida por el festival gastronómico.

Este fin de semana, el festival gastronómico Peperina fue el escenario elegido por Llaryora para repartir abrazos, besos, sonrisas y posar en fotos, muchas fotos. Posó con los anfitriones Facundo y Marcos Torres Lima. Aunque alineados tras la postulación del principal invitado, los hermanos continúan trabajando en poner ladrillo sobre ladrillo en la propia edificación política: Generación X, un nucleamiento de dirigentes sub 50 impulsado y cuidadosamente mimado por el ministro de Gobierno de la provincia, en el que confluyen intendentes, jefes comunales y algunos funcionarios.

GENERACIÓN X: La articulación de intendentes que impulsa el ministro Facundo Torres Lima. Su hermano Marcos, al centro de la foto del  encuentro en Huerta Grande.

El grupo, que hizo una suerte de presentación formal semanas atrás, busca abrirse espacio y contar con sillas en la mesa en la que se toman las decisiones, creando peso propio entre los "históricos" dirigentes del peronismo y el grupo de referentes que ya busca la tibia cobija del llaryorismo.

Entre las huestes del intendente capitalino ya se tomó nota de la necesidad de fortalecer la tropa propia. En los próximos días, los sectores del llaryorismo paladar negro intensificarán los pronunciamientos reclamando la aclamación de la candidatura formal de su líder y la conformación territorial de la campaña.

En la cabecera departamental, el principal referente del llaryorismo es, desde hace años, Pablo Ortiz. El Secretario de Servicios Públicos de la Municipalidad de Alta Gracia es a su vez, un principal y traumático aliado clave de Marcos Torres Lima. Es el juego propio del funcionario lo que simultáneamente, atrae y preocupa. Llaryora y Ortiz dialogaron animadamente, se mostraron juntos en los momentos centrales del festival y sonrieron ante cada cámara que tuvieron enfrente.

MENSAJE. La foto de Pablo Ortiz con Martín Llaryora no pasó inadvertida ante las miradas políticas.

En la dirigencia oficialista sobra amor y convicciones en la necesidad de mantener una férrea unidad, pero cuando los dirigentes se ponen a contar las sillas disponibles, empiezan a tensionar la tropa propia.

 

La provincia como necesidad local

Con un panorama político provincial aguijoneado por la contundente victoria de Luis Juez en las elecciones del año pasado, Hacemos Por Córdoba se enfrenta al desafío de asegurar su permanencia en el gobierno al tiempo de parir el recambio generacional. Como si fuera poco, la incertidumbre que surge de los coqueteos nacionales de Juan Schiaretti entre la tentadora mano que le tienden Horacio Rodríguez Larreta y Gerardo Morales, por un lado, y su apego por resucitar el peronismo del medio que no llegó a nacer en 2019, por el otro.

El oficialismo provincial apuesta a conservar el poder provincial asentándose en su fortaleza en el interior  -aunque en ese territorio hoy Juntos Por El Cambio le disputaría su alianza con el poderoso sector agroindustrial-, la alta imagen de Llaryora en la capital provincial, como factores internos. Cuenta, además. con situaciones externas: la durísima interna en la oposición, sobre la que intenta operar, y la posible colaboración involuntaria de Javier Milei, quien impulsando a un candidato a gobernador en Córdoba le restará votos a Juntos Por El Cambio.

Ese escenario provincial impacta en forma directa en Alta Gracia, donde si bien en principio no asoman rivales que puedan quitarle el sueño al Intendente que intentará ir por la reelección el próximo año, la distancia entre los comicios provinciales y los municipales -de abril a septiembre- constituye una amenaza latente: un eventual cambio de signo político provincial podría producir un efecto dominó en los distritos que le sigan en el cronograma. Es la posibilidad que entusiasma a la oposición local y engrosa la lista de anotados en dar esa pelea.

LEGISLADORA: Marisa Carrillo, de la Unión Cívica Radical.

A la danza de nombres que desde hace tiempo se barajan -Ricardo González, Amalia Vagni, Leandro Morer, Leticia Luppi, Martín Barrionuevo, etc- en las últimas semanas se sumó el de la legisladora provincial Marisa Carrillo. La referente de Alta Gracia integra la mesa chica del mestrismo, viene fortaleciendo su presencia en la ciudad y comenzó a involucrarse abiertamente en algunas de sus temáticas.

La otra luz de alarma que se enciende en el oficialismo surge de las fuerzas propias. Los hermanos Torres Lima lograron en muy poco tiempo arrebatarle a Walter Saieg la hegemonía que el legislador fue tejiendo pacientemente a la sombra de José Manuel de la Sota. El Intendente quedó al frente del circuito del Partido Justicialista, en tanto su hermano ministro ocupará la silla que representa a Santa María en el Consejo Provincial del PJ. No hubo compulsa interna en la ciudad. Saieg le cedió a su rival el control absoluto del aparato partidario, pero no tardó en abrir su propia Unidad Básica, una sede desde la que buscará minar el poder de los Torres Lima, que hoy pueden ostentar uno de los bastiones más fuertes de Hacemos Por Córdoba.

"En la elección pasada Walter (Saieg) le cumplió a Leo (Morer) y le aportó los 2.800 votos prometidos", se sinceró un radical que hoy no tiene la mejor relación con el excandidato a Intendente de Alta Gracia Crece. La frase confirma la denuncia que los hemanos Torres Lima repitieron ya desde la última campaña municipal. Hoy, al excacique del departamento apenas le quedan jirones del poder territorial que supo detentar. Sin embargo, ante un escenario provincial adverso, nadie sabe exactamente hasta donde influiría su capacidad de daño en caso que presentara una lista para restarle votos al oficialismo municipal.

 

Radicales al Giardino

El próximo fin de semana se desarrollará en Villa Giardino el plenario de la Unión Cívica Radical (UCR). Es una cita tradicional en el centenario partido y casi una pasión de los boinas blancas cordobeses, en la que suelen enfrascarse en acalorados debates. Del encuentro de este año se podrán anticipar un par de conclusiones: la elaboración de un durísimo documento contra el gobierno provincial, por un lado, y la ratificación de la voluntad de que un radical encabece la fórmula gubernamental en las elecciones del año próximo.

La confección de un reglamento interno -que ordene los partidos que integran Juntos Por El Cambio y el mecanismo de definición de candidaturas- será también un reclamo unánime. No es casualidad, no son pocos los sectores internos que confían más en conseguir en una compulsa electoral (aún siendo derrotados) los cargos que jamás obtendrían en una mesa de negociación con muy pocas sillas.

 

La grieta que más asusta

Mientras la dirigencia de todos los colores se ocupa de llegar lo mejor posicionada a noviembre, el grueso de la sociedad está mirando otro canal. Lo que hasta hace poco era una conjetura, ya tiene estudio: un informe del Laboratorio de Estudios sobre Democracias y Autoritarismos, dependiente de la Universidad Nacional de San Martín (Leda – Unsam), plantea la existencia de una nueva grieta en nuestro país.

Según informó eldiarioAr, el Leda "trabajó con 15 grupos focales en los que se consideró el perfil político, región y uso de redes sociales de los participantes"

De acuerdo a los entrevistados, "las causas de la crisis actual no están asociadas a la irrupción del COVID-19, sino que se remonta en el tiempo y tiene una temporalidad cíclica y agobiante, con altibajos. La falta de trabajo, la precarización y la inflación son sus síntomas principales. Dos puntos clave resaltan en esa memoria histórica: la crisis del 2001 y la hiperinflación del alfonisinismo. Desde entonces, el futuro aparece siempre como incierto. ¿Quién aparece como el o la responsable?: la política". Ezequiel Ipar, Doctor en Ciencias Sociales y Director del Leda, explica que "en los relatos de los focus group la política aparece cargada de una serie de connotaciones negativas que dan sentido a las posiciones anti políticas: es un engaño, destruye lazos, resulta inútil y está alejada de las necesidades del pueblo".

El informe señala, además, que las razones de quienes sustentan posicionamientos antipolíticos son diversas: la desconfianza en ella, su inutilidad, su capacidad destructiva, la falta de cercanía con las necesidades de la población. De estos mismos relatos se desprende que estamos frente a un desplazamiento sobre la imagen de grieta: el conflicto ya no se registra entre “kirchnerismo” y “macrismo”, sino entre “los políticos” (“ellos”) y “nosotros”, los demás. Entre los primeros, ahora hay un factor igualador: todos son responsables de la crisis. La nueva grieta aparece como una ficción montada sobre un “acuerdo político”, o como una pelea interna entre esos otros, ajenos a “nosotros”. Cuesta explica que este corrimiento expresa un reforzamiento de las posiciones antipolíticas, ya que también se depositan sobre los otros una serie de apreciaciones negativas sobre sus funciones y el modo en el que las cumplen.

Galería de fotos

0%
Satisfacción
0%
Esperanza
33%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
66%
Indiferencia

Comentarios