LA NOTA DEL DOMINGO

De calores y fusibles

Por Jorge Conalbi Anzorena
domingo, 16 de enero de 2022 · 00:00

La protesta vecinal por falta de agua en algunos sectores de Alta Gracia impactó de lleno en la principal obsesión de Marcos Torres Lima. Desde el inicio de la campaña electoral de 2019 hasta en la última de las entrevistas, el Intendente ha destacado que considera a estas obras de saneamiento como prioritarias, casi casi un sello distintivo de su gestión.

Desde el inicio de su gobierno hasta hoy, la Municipalidad de Alta Gracia destinó a ese rubro casi 40 millones de pesos. De acuerdo con la información suministrada por el estado local, de los $39.682.052,32 invertidos, unos 18,4 millones fueron a parar a obras de extensión de red de agua potable, en tanto que otros 12,1 millones se utilizaron para ampliar redes cloacales. Un detalle importante es que la cifra global incluye los $9.166.113 en que se cotizó una retro pala adquirida por el Estado local en forma de pago del canon que abona la Cooperativa de Obras Sanitarias Alta Gracia (Cosag). Lo que no está calculado es el costo de la mano de obra aportada por empleados municipales.

Por otra parte, en la ampliación de la planta potabilizadora enclavada en el corazón de barrio Villa Pellegrini, el gobierno provincial invirtió nueve millones de dólares.

También, de acuerdo a información oficial, las distintas obras se fueron concretando en los barrios Tiro Federal, Piedra del Sapo, Camiares, Cámara, Córdoba, Virrey; La Perla, General Bustos, Villa Oviedo y Paravachasca.

La pregunta surge de inmediato: ¿cómo es posible que después de semejante inversión la falta de agua siga siendo un castigo adicional a la impiadosa ola de calor de la semana que se fue?

Hay una respuesta técnica. Y otra, política.

Se sabe: la ampliación y modernización de la planta potabilizadora de Barrio Villa Pellegrini es una de las obras más importantes y significativas de los últimos 30 años. Multiplicó su capacidad de potabilización del agua que recibe desde el dique La Toma, subsanando un déficit de varias décadas, ya que la planta original fue concebida para una ciudad de 15 mil habitantes. Y recién se la intervino cuando la población de Alta Gracia puede haber hasta triplicado las previsiones originales.

No obstante, aún no ocurrió lo mismo con la red de distribución domiciliaria, que en muchos tramos, sobre todo los troncales, resulta tan obsoleta como la planta que pasó a la historia. Son caños de cemento o fibrocemento, con varias décadas a cuestas y sin inversión en mantenimiento o reemplazo, los que ahora deben soportar la tarea de aumentar la presión. Todo indica que, con planta modelo, será en la red donde surgirán los problemas.

En el gobierno municipal nunca se ignoró esta situación. Incluso hasta se anunció una inversión de 30 millones de pesos del gobierno provincial destinados a la red. Sin embargo, con la nueva planta trabajando a pleno, los problemas llegaron antes que el cumplimiento de aquella supuesta promesa del Gobernador. Y, por ahora, no hay señales que hagan pensar que se concretará en el corto plazo.

Por otra parte, los lógicos bombos y platillos con que se anunció la obra de agua en Alta Gracia llevaron a pensar que los problemas de siempre, al menos se aliviarían por un buen tiempo… En política, la decepción suele ser un condimento irritante.

La sobredemanda producida por un verano implacable y una sequía histórica, golpeó a los de siempre: barrios La Perla, Parque San Juan y Lalahenes, pero también a Tiro Federal y Piedra del Sapo. En los dos primeros, las protestas fueron más ruidosas.

La politización de la crisis era tan obvia como esperable. Presentaciones judiciales, un corte de ruta y expresiones de dirigentes políticos, ganaron su lugar.

Un grupo de vecinos de Barrio La Perla -patrocinado por la abogada Lorena Salrach- presentó un recurso de amparo. Algunos vecinos de Barrio Parque San Juan, encendieron cubiertas sobre la ruta 5 para poder interrumpir el tránsito.  Leandro Morer apeló a las redes sociales para disparar contra el gobierno local y provincial. La Municipalidad sumó camiones y más camiones cisterna para aplacar los efectos de las altas temperaturas, tanto ambientales como políticas, mientras le metía presión a la Cosag para que culmine un baipás en la calle Presidente Quintana, la solución más rápida a la que se apeló.

El juez Claudio Lasso rechazó el recurso de amparo presentado por Salrach, por deficiencias formales y falta de pruebas, Sin embargo, ante la gravedad de la situación, ordenó a la Cosag y a la Municipalidad de Alta Gracia que garanticen la provisión de agua a los vecinos y que en un plazo corto se realizaran las obras necesarias para regularizar el servicio.

Vecinos con semanas de un calor insoportable debieron enfrentar –sin agua- las dos olas: la de los contagios por Ómicron y la de temperaturas extremas en estas latitudes. Como si faltara algo, uno que otro corte de energía eléctrica cada tanto. A esta tormenta perfecta no le sobró nada.

 

“Ganas no me faltan”

En el fragor de la organización de la protesta a través de grupos de mensajería instantánea, las consultas a profesionales para estudiar los pasos a seguir resulta indispensable. Y la práctica de utilizar a la Justicia con fines políticos volvió a aflorar: “La idea, además del amparo, es una denuncia penal contra el intendente Marcos Torres. La idea es que esto tome un vuelo político, porque en realidad la solución va por la vía política”. Así, con sinceridad extrema, una persona que se identificó como “el Dr. Villegas”, explica en un audio que el verdadero objetivo de la denuncia penal es producir mediáticamente un hecho político, antes que esperar la solución que se supone se busca en la Justicia. Una vieja práctica, ahora expuesta porque es imposible prever hasta dónde llegará un audio compartido en un grupo.

Otro tanto le ocurrió a la abogada Salrach, quien tras su actuación en La Perla (barrio donde reside), fue consultada por vecinos de Parque San Juan. Tras explicar una serie de acciones judiciales por ella impulsadas para solucionar el problema, admitió sus “ganas” de cortar rutas: “Vamos a seguir hasta las últimas consecuencias. Si van a hacer un corte de ruta o alguna acción de hecho, les pido que me avisen. Sinceramente, en los cortes de ruta no los puedo acompañar porque pongo en juego la suspensión de mi matrícula, pero ganas no me faltan”, dice en otro audio. Aunque se trate de una forma de protesta legitimada por las luchas sociales en Argentina, se presume que -como patrocinante legal de los vecinos- debería desalentarla.

 

¡Un político allí!

El pasado 3 de noviembre el Intendente anunció una restructuración de su gabinete en la que eliminó la Secretaría de Gobierno, cargo político por excelencia en cualquier equipo de gobierno.

Desde el inicio del conflicto por los sectores sin agua, al gobierno le faltó la carta política para contenerlo. De ninguna manera el Intendente tendría que hacerse cargo de un problema de la Cosag, pero podría haber contado con un funcionario con peso político que apareciera exigiendo mayor celeridad a la prestataria del servicio en la solución del problema.

Con el Secretario de Servicios Públicos –Pablo Ortiz- oportunamente aislado por ser contacto estrecho de Covid 19, en el gobierno de Alta Gracia no hubo quien desviara ni atajara los dardos apuntados contra el Intendente. Ni siquiera para sumar a la foto al presidente de la UCR local, Martín Barrionuevo, para que ante el problema se pusiera a disposición del gobierno, como lo hizo ante la escalada de contagios de Ómicron.

Con el baipás en la red realizado por la Cosag, es de esperar que las lluvias prometidas para los próximos días alivien los padecimientos de vecinos que durante semanas sufrieron la vulneración de un derecho humano fundamental.

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