LA NOTA DEL DOMINGO

Paso a PASO

Por Jorge Conalbi Anzorena
domingo, 28 de noviembre de 2021 · 00:01

Pasada la página de las legislativas nacionales, la política local motorizó el impulso de fin de año, previo a que las fiestas y vacaciones ocupen toda la centralidad de las preocupaciones ciudadanas.

Algunos, optaron por marcar presencia, tal como hizo Leandro Morer. El radical reapareció en los últimos meses para mostrarse candidateable a la intendencia de Alta Gracia en 2023. Aseguró que esperará a marzo próximo para decidir si decide postularse o no, en lo que pareció el anuncio de la fecha de su lanzamiento de campaña.

Morer es el candidato opositor hasta ahora mejor posicionado en las encuestas que periódicamente dejan trascender los hermanos Torres Lima, quienes en definitiva, son los únicos que encargan sondeos de opinión. La difusión de esos resultados, obviamente, no debe considerarse ingenua o casual. A la hora de los análisis, referentes de diversos espacios políticos coinciden en que los buenos números del exconcejal son, a la vez, un techo que jamás logró perforar.

Estos primeros movimientos de Morer agitaron las siempre turbulentas aguas de la Unión Cívica Radical (UCR), que sufre una considerable escasez de referentes en condiciones de enfrentar a los Torres Lima. Solamente la concejala Amalia Vagni -quien acaba de resultar electa senadora nacional suplente- sobresale por sobre jóvenes promesas que, por el momento, deberían esperar oportunidades post 2023. Sin embargo, Vagni no capitalizó localmente el haber acompañado a Luis Juez en su contundente victoria del pasado 14 de noviembre.

Su juego suele estar más vinculado a los movimientos del diputado electo Rodrigo de Loredo que de la construcción política local. No le ha ido nada mal, ya que no son pocos los analistas que anticipan que Vagni llegará al senado de la Nación a pesar de que para ello necesita los alejamientos de Luis Juez (ya anunciado) y de Carmen Álvarez.

Con este escenario, Morer podría considerar un hecho su tercer intento de sentarse en el Sillón de Lepri. Sin embargo, en el complejo cronograma electoral 2023 la elección provincial es previa a la municipal. Una eventual victoria opositora -posible en caso que Juez y de Loredo logren que su frágil alianza no estalle a lo Big Bang- alienta los sueños de cualquier opositor en Alta Gracia.

Una hipotética derrota de Hacemos Por Córdoba a nivel provincial, pocos meses antes de las municipales en el Tajamar, podría provocar en Alta Gracia que hasta un turista con remera amarilla se le anime a los hermanos Torres Lima. En este escenario, nuevamente Juntos Por El Cambio enfrentaría el problema de contar más aspirantes que cargos a distribuir. De allí que trabajar sobre la interna de los rivales sea una prioridad para el schiarettismo, hoy por enredado en la no tan natural sucesión del Gobernador.

La sociedad política de los hermanos Torres Lima hizo los deberes este año. El Intendente de Alta Gracia se quedó con la conducción del Partido Justicialista local y logró en la ciudad que gobierna un resultado en las legislativas superior a la media provincial, lo que le otorga peso político. Cumplió así dos de los tres objetivos políticos que se había propuesto para 2021. Sin embargo, para conseguir el tercero tuvo que hacer él mismo el trabajo sucio, ya que esta vez, no contó con un concejal opositor con quien acordar derogar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias municipales. Como se recordará, en 2019 las primarias locales nacieron como una jugada del entonces intendente Facundo Torres Lima para neutralizar a Walter Saieg y –pacto mediante- fue el radical Roberto Brunengo quien presentó el proyecto aprobado en tiempo récord, desatando la recordada guerra intestina en el peronismo de Alta Gracia.

Dos años después, las Paso se encaminan a morir por los mismos motivos que nacieron. Ayer, para resolver una situación interna. Hoy, para restarle a la oposición herramientas que le permitirían dirimir diferencias sin peligro de ruptura.

El concejal Manuel Ortiz –quizá la única espada con filo con que el Intendente cuenta en el legislativo- se cargó al hombro la tarea de explicar el paso atrás, justo cuando en el país comienzan a valorarse positivamente las primarias.

La iniciativa provocó rechazos de la mayoría del arco político opositor. A las críticas de la concejala Lucía Allende le siguió el contraataque del excandidato a intendente Diego Heredia y, enseguida, un duro comunicado de Juntos Por El Cambio Alta Gracia, aunque con la sugestiva ausencia de la Coalición Cívica, cuyo referente local ya habría sido coaptado por Hacemos Por Córdoba.

No obstante, el Intendente que debió meter los pies en el barro para conseguir el objetivo de derogar las Paso, cuidó los tiempos para hacerlo. El verano y Colectividades acallarán las voces de protesta y el año próximo, probablemente ya nadie hable del tema.

 

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