CHILE

Impactante: de desierto a basurero clandestino

jueves, 11 de noviembre de 2021 · 19:37

El desierto de Atacama es el «lugar no polar más árido de la Tierra». Se extiende en el Norte Grande de Chile, abarcando una superficie aproximada de 105 000 km². Y hasta ese confín del planeta, el exceso de consumo, las lógicas del comercio internacional y la absoluta falta de control y regulación, llega el descarte de la moda.

Coloridas colinas se alzan en el desolado paisaje. Son pelotones que crecen a medida que unas 59.000 toneladas anuales entran por la zona franca del puerto de Iquique, a 1.800 km de Santiago.

El consumo desmedido y fugaz de ropa, con cadenas capaces de sacar más de 50 temporadas de nuevos productos por año, ha hecho crecer de manera exponencial los desechos textiles en el mundo, que tardan unos 200 años en desintegrarse.

Según lo explica el portal de Cba24N, se trata de ropa fabricada en China o Bangladesh y comprada en Berlín o Los Ángeles, antes de ser desechada. Al menos 39.000 toneladas terminan como basura escondida desierto adentro en la zona de Alto Hospicio, en el norte de Chile, uno de los destinos finales de ropa “de segunda mano” o de temporadas pasadas de cadenas de moda rápida.

Chile es el primer importador de ropa usada en América Latina. Desde hace cerca de 40 años existe un comercio sólido de “ropa americana” en tiendas a lo largo del país, que se abastecen de fardos comprados por zona franca en el norte del país provenientes de Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia.

En esa zona de importadores e impuestos preferenciales, los comerciantes del resto del país seleccionan las prendas para sus tiendas y lo que sobra no puede salir por la aduana de esta región de poco más de 300.000 habitantes.

Moda tóxica

Reportes sobre la industria textil han expuesto el alto costo de la moda rápida, con trabajadores subcontratados, denuncias de empleo infantil y condiciones deplorables para producir en serie. A ello hoy se suman cifras devastadoras sobre su inmenso impacto ambiental, comparable al de la industria petrolera.

Según un estudio de la ONU de 2019, la producción de ropa en el mundo se duplicó entre 2000 y 2014, lo que ha dejado en evidencia que se trata de una industria “responsable del 20% del desperdicio total de agua a nivel global”.

Las autoridades locales aseguran que los problemas se originan en no tener un lugar para depositar los desechos, la falta de fiscalización y la masiva compra de ropa que llega desde el extranjero, donde muchas prendas terminan desechadas en diferentes zonas de la región.
De la manía de comprar y tirar, no dicen nada.

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