Mirada

Yara: un femicidio llevado a la pantalla

Por Alejandrina Cuquejo.
domingo, 14 de noviembre de 2021 · 09:22

Yara Gambirasio (interpretada por Chiara Bono) es el nombre de una niña de 13 años brutalmente asesinada en Bergamo, Italia, en el 2010. La película, dirigida por Marco Tullio Giordana y estrenada recientemente en Netflix, devela la investigación que condujo la fiscal Letizia Ruggeri (Isabella Ragonese en el filme) durante años.  Para llegar al asesino, la investigadora hace construir una enorme base de datos de ADN, algo novedoso en ese momento para la justicia italiana. El Estado destinó más de 2 millones de euros en este caso que mantenía a todo el país expectante.

La noche del viernes 26 de noviembre de 2010 Yara desaparece sin dejar rastro. Había llevado un equipo de música a un centro deportivo cercano a su casa y nunca regresó. Tres meses después, su cuerpo es encontrado a diez kilómetros del lugar dónde fue vista por última vez. Hay muy pocas pistas, salvo la evidencia de restos de ADN masculino en algunas prendas de Yara. De eso se vale la fiscal para tratar de encontrar al femicida, el problema es que es un dato que no tiene con que compararlo, por lo comienza con la intensa tarea de elaborar una base de datos genéticos con la población del lugar. La investigación se alarga en el tiempo y Letizia Ruggeri recibe constantemente presiones políticas y, además, por su condición de mujer se sugiere que es poco apta para conducir la pesquisa. La fiscal es madre de una niña también, así que no logra distanciarse subjetivamente del caso que investiga y se obsesiona por llegar a la verdad.

La lectura pormenorizada del diario íntimo de la víctima durante el filme logra incorporar al espectador en la cotidianeidad de la pequeña y conmover con el sufrimiento de su familia. Yara era una niña como cualquier otra de su edad, que gustaba de un compañero, que realiza actividades extra clases, que tenía amistades y negociaba con su madre la hora de llegada al hogar. Así, sin caer en el melodrama, la película logra sensibilizar alrededor de este atroz crimen. Muestra, además, la realidad de las investigaciones policiales y judiciales con sus continuos avances y retrocesos.

La película devela una realidad ya dicha pero no totalmente internalizada socialmente: cualquier mujer puede ser víctima de violencia de género y, en su versión más atroz, de un femicidio, independientemente de la edad, el lugar, la familia y sus hábitos, sin otro motivo más que el de ser mujer.

Esta película es la exposición atrapante de un caso real que movilizó a todo un país, mostrado sin golpes bajos, pero con la sensibilidad que el tema merece.

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