EDICIÓN IMPRESA

“La futura resolución demuestra un avance a nivel conciencia”

Dique Chico. Entrevista a Darío Ávila, abogado especializado en conflictos socio ambientales.
viernes, 13 de octubre de 2017 · 10:43
Por Consuelo Cabral y Alejandro Boero
Especial para Sumario

 

 

Darío Ávila es abogado referente en la lucha contra los agrotóxicos e integrante de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados. Trabaja junto a Nilo Pérez en la aprobación de una "ordenanza modelo”.

Si bien la ciudad de Alta Gracia sancionó en 2012 una ordenanza que prohíbe a los productores fumigar a menos de 1500 metros del casco urbano, la comuna de Dique Chico va por una resolución que profundiza la lucha al sumar 500 metros, priorizando de esta manera la salud de los 325 vecinos, ante los intereses económicos de cinco productores.

Esta decisión, tomada por el jefe comunal Nilo Pérez y que probablemente se termine de materializar los próximos días, es la consecuencia de años de luchas legales contra gigantes como Monsanto, tal fue el caso de Malvinas Argentinas. O el caso más emblemático de todos, el de barrio Ituzaingó, en la capital provincial, y el cual sienta jurisprudencia a nivel nacional e internacional, fallo de la Corte Suprema de la Nación de por medio.
 
Darío Ávila, abogado cordobés que representó a las madres de Ituzaingó y pieza clave en las batallas por la salud y el ambiente, dialogó con Sumario, el diario de los viernes, sobre su apoyo a los vecinos y al jefe comunal de Dique Chico para llevar adelante la resolución.

"La futura ordenanza que está por adoptar la comuna de Dique Chico demuestra un avance profundo a nivel conciencia, que ha emergido y crecido gracias a los movimientos sociales y a las asambleas de los ciudadanos autoconvocados”, comienza diciendo Ávila, para quien Córdoba se ha convertido en un referente y es por eso que ya existen 40 municipios tomando este tipo de medidas.

Para el abogado, es clave el poder popular de la ciudadanía que hoy sale exigir a sus autoridades que adopten medidas legislativas que pongan a resguardo la salud y la vida frente a un modelo agresivo y que ocasiona perjuicio de la salud. "Nosotros llevamos adelante un juicio histórico, que es el juicio por las fumigaciones en barrio Ituzaingó, en la ciudad de Córdoba, donde en un juicio oral y público expusimos todos los elementos técnicos y científicos que demuestran que estos productos son altamente tóxicos y que una vez que se liberan al ambiente comienzan intervenir factores climáticos que hacen que la actividad de la fumigación se torne una actividad absolutamente incontrolable. El viento, la temperatura y la humedad, entre otros, hacen que sean ampliamente volátiles. De modo tal que ante la menor brisa estos productos tóxicos se trasladan a grandes distancias del lugar”.

Ávila destaca que fue en el juicio de Ituzaingó donde por primera vez un médico en Argentina, el doctor Andrés Carrasco, demostró ante un tribunal los efectos cancerígenos del glifosato. A sus estudios irrefutables por parte de la defensa de los productores, se sumó el "Ensayo Cometa” de la investigadora Delia Aiassa de la Universidad Nacional de Río Cuarto, que dejó demostrado cómo todos los habitantes de pueblos que están expuestos a los agrotóxicos comienzan a percibir alteraciones genéticas, que mantenidas en el tiempo generan distintas enfermedades como la leucemia.

En ese sentido, es que el letrado dice, con varios fallos a su favor bajo el brazo, que "fumigar es un delito penal”. "Decimos que es inédito porque el fallo de la Justicia cordobesa ha sido ratificado por unanimidad por el Tribunal Superior de Justicia y más recientemente por la Corte Suprema de Justicia de la Nación el pasado 12 de septiembre. A partir de ahí, entonces podemos decir que hay una jurisprudencia en la Argentina consolidada que puede ser utilizada de ahora en más por cualquier otro vecino que pueda verse damnificado en el derecho a la salud y a la vida”.

Por último, el referente destacó que es necesario un debate real y profundo respecto del modelo de producción actualmente imperante en América Latina y en Argentina. "La lucha hoy por hoy pasa por el cambio de paradigma. Tenemos que volver a implementar formas de cultivar alimentos que sean sanos y en armonía con el ambiente. No utilizar más agrotóxicos. ¿A quién se le puede ocurrir producir alimentos sobre la base de venenos?”.


 

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