ES CIENCIA.

Claves psicológicas de un campeonato para Argentina después de 28 años

Por Marcelo Roffé (*)
lunes, 12 de julio de 2021 · 17:51

Estas son las diez claves psicológicas para entender por qué Argentina ganó la Copa América después de 28 años.:

1. Lionel Messi lo merecía y su resiliencia: la comparación permanente con Diego Maradona atentó contra su valoración y rendimiento. Las cuatro finales perdidas hicieron el resto. Con humildad, trabajo, amateurismo, amor por la camiseta y resiliencia lo logró. Resiliencia es enfrentar la adversidad, superarla y salir fortalecido. Un Messi más maduro y más líder lo logró.

2. Tener un arquero: el arquero es fundamental. "Dibu" Martínez fue un descubrimiento para todos los argentinos y no solo por los penales frente a Colombia sino que en la final tapó pelotas decisivas. La columna vertebral de un equipo empieza por ese puesto y brinda tranquilidad en el puesto más difícil del fútbol.

3. La revancha de Angel Di María: también fue estigmatizado y maltratado por las finales perdidas, por sus lesiones reiteradas en la selección y el fútbol siempre da revancha. Nunca es fácil representar el país. Ya haber convertido el gol clave que da una copa después de 28 años, desde el resultadismo injusto que es una dictadura, lo coloca en un sitio único y merecido.

4. La construcción de un equipo: requiere de armonía grupal y de un líder. He tenido la suerte de trabajar previo a Alemania 2006 con tres de los cuatro integrantes del cuerpo técnico. Si algo tienen, aparte de ser grandes profesionales, es amor por la selección, sentido de identidad y pertenencia. Eso es lo qué le transmitieron a los jugadores. Representar al país nunca es fácil. Y construir un equipo tampoco. "La pelota no siempre al 10" es el título de uno de mis últimos libros y en este caso a Messi se lo vio feliz como no se lo había visto antes porque no tenía la obligación de ser el mejor, había otras figuras. No todo pasaba por él. Y lo disfrutó y se notó.

5. Un arbitro imparcial: haber tenido un árbitro imparcial después de todo lo que se habló y que a Brasil lo venían favoreciendo fue clave y muestra la transparencia de la Conmebol. Impartió justicia sin beneficios y ganó el mejor.

6. Trauma elaborado con plantel renovado: antes de la final nos preguntamos cuánto podría influir "el trauma" de las finales perdidas, si bien eran solo cuatro jugadores, pero bastante representativos. Lionel Scaloni explicó posterior al partido que la renovación del plantel fue clave para superar ese obstáculo. Y habrá que creerle. Era una mochila pesada.

7. Las finales se disfrutan y se ganan: a las finales siempre llegan los dos mejores. Pero no alcanza. Las finales primero se disfrutan aún bajo presión y luego se ganan. Y eso fue lo que hizo Argentina. Pegó en el momento justo psicológico y luego defendió la diferencia. Muy consciente de lo que se jugaba. Con uñas y dientes y le quito peso a un temible rival.

8. Brasil, mejor escenario posible: "Maracanazo". El deporte de alto rendimiento es también ir por nuevos desafíos y nuevos retos. Ganarle a Brasil, el último campeón, en su casa, en el Maracaná mítico donde Argentina había perdido la final con Alemania hace siete años, y después de que Jair Bolsonaro había dicho que iban a ganar 5-0, era una tentación inigualable. El mejor escenario para darle más valor al triunfo. Y así sucedió.

9. El panquequismo del periodismo: una parte del periodismo siempre apuesta al fracaso, para vender más. Y que luego con el resultado puesto se da vuelta como una media: lastimosamente en nuestro país existen pocos periodistas leales a una idea, que la sostienen y la fundamentan a lo largo del tiempo. Hoy el periodismo deportivo es más show que una especialidad y la selección lo sufre.

10. La nueva relación de Messi con su país: en un país cruelmente exitista donde no se cuida a los ídolos, la obtención de esta copa levantada por el mejor jugador del mundo que es argentino iluminado por Diego Maradona desde el cielo (será casualidad?) cambiará la relación de parte de ese 30% que lo castigaba injustamente por no haber ganado nada con la selección sin reconocerle todo lo que él se había brindado y haber puesto otra vez a nuestro fútbol en los primeros planos. A los que valoramos el camino no nos cambia mucho, sí una enorme alegría, pero si cambiara a los bocones y superficiales.

(*) Licenciado y Doctor en Psicología, master en psicología del deporte en España por Uned y Complutense de Madrid. Trabajó con José Pekerman en las selecciones de Argentina y Colombia y es presidente de la Sociedad Latinoamericana y del Caribe de psicología de la actividad física y del deporte.
 
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