EDICIÓN IMPRESA

Coleccionista apasionado de las historias locales

Bioquímico, filatelista y escritor, Augusto Piccon posee habilidades múltiples y es un testigo apasionado de la historia de Alta Gracia.
domingo, 29 de octubre de 2017 · 10:00
(Por Melisa Antunez, de nuestra redacción) Nacido y criado en Alta Gracia, Augusto Luis Piccon le decía de chiquito a su papá que él quería ser escritor. "Mi padre fue el primer bioquímico que tuvo Alta Gracia y yo seguí la misma carrera. Vivo en esta casa desde 1955, donde teníamos un laboratorio en el que ayudaba a mi padre. Sin embargo, siempre le decía que yo, de grande, quería ser abogado o estudiar letras y literatura. Ser bioquímico no estaba en mis planes”, declaró Piccon en diálogo con Sumario, el diario de los viernes.

Durante su adolescencia, Augusto disfrutaba de su pasatiempo favorito, coleccionar estampillas. Y cuando podía, asistía a los encuentros de filatelia que duraban entre tres y cuatro días y en el que participaban alrededor de 500 personas. A punto de cumplir los setenta años, continúa coleccionando y participando, acompañado de su familia, de congresos de filatelia. 

Remontándose años atrás, Augusto recuerda que cuando viajó a participar de su primer congreso, en la localidad de Huerta Grande, se encontró con un joven de Buenos Aires que estaba muy interesado en su colección. Llevaba consigo una caja llena de estampillas de colección y según la organización del congreso había un cierto tiempo para que los interesados pudieran revisar, hasta el toque de una campana. Al oír el ruido, el joven porteño, angustiado porque que se le acabó el tiempo, le pidió poder verlas más detenidamente. Augusto respondió sin dudarlo: "Llevalas, revisalas y sacá la que quieras…”. Como es lógico, y así lo cuenta Piccon,"el tipo me miró asombrado, ya que no nos conocíamos y no podía creer que yo me arriesgara, porque se podría haber ido con la estampillas y no volver más”.

Al día siguiente el muchacho se encontró con Augusto y le pidió que pose para una foto. Aunque al principio no entendía nada, le explicaron que lo pensaban incorporar a la Asociación de Periodistas Filatélicos de la República Argentina. "¡Imaginate mi sorpresa! Yo les digo que no estoy en condiciones, que yo no escribo absolutamente nada”. Y allí comenzó a forjarse este personaje de hoy, porque Piccon, siguiendo las instrucciones del joven coleccionista, asumió la responsabilidad que le asignaron: "Ahora el compromiso es que cuando llegues a tu pueblo empieces a escribir sobre filatelia, me envíes los artículos y yo me encargo de publicarlos”. Augusto recuerda, sin esconder cierto orgullo, que los artículos fueron publicados por la revista El Precursor de Alta Gracia y El Diario de Villa María.

El gusto por la escritura
Aquella primera experiencia lo entusiasmó y decidió atreverse con nuevos proyectos. "Se me ocurrió seguir escribiendo sobre la filatelia, pero relacionada con nuestra historia”, recuerda Augusto Piccon entusiasmado. Y así fue como se embarcó en la escritura de una historia que daría lugar a su primer libro La Historia del Sierras Hotel, donde relaciona el devenir del Sierras con diferentes hitos de la filatelia.

"Cuando empecé, fui escarbando y escarbando, y llegué a conocer profundamente el Sierras Hotel; lo mismo me pasó con La Gruta y los demás temas que escribí. Entonces, me di cuenta que tenía que hacer un giro de 180º”. En definitiva, junto al bioquímico y el filatelista, estaba naciendo un coleccionista de historias, un escritor.

 Ese giro significó trasladar la computadora y colocarla frente al escritorio del laboratorio donde realizaba los análisis. "Cuando llegaban pacientes, recuerda, que mayormente eran los que tenían PAMI, les hacía entrevistas y les preguntaba si tenían diarios viejos, artículos y fotos de la historia de Alta Gracia. Y así me fueron trayendo imágenes, recortes, anécdotas y fui coleccionando y clasificando todo el material que necesitaba para cumplir con mi proyecto: escribir sobre la historia de Alta Gracia”, remarcó.

Piccon dedicó años a juntar fotos, recortes de diarios y postales que usó como fuentes documentales y para ilustrar sus libros. Recuerda que mientras coleccionaba y acumulaba cada vez más información, pensaba: "A todo este material, lo voy a ir guardando porque algún día lo voy a publicar”. Así fue,  hoy tiene gran cantidad de información almacenada, gran parte de ella convertida en los 9 libros que ya han sido publicados. Y aunque reconoce que lo que hace "no es para nada rentable económicamente” es evidente  "la inmensa satisfacción espiritual”, según sus propias palabras, que esta actividad le reporta.

Una pasión que no cesa
"Lo que quiero publicar sí o sí es el libro sobre Barón Biza, ya que conseguí muchas fotos y testimonios; y si Dios, la economía y el tiempo me ayudan, verá la luz el año próximo”.

Según los planes de Piccon, después de la presentación de un nuevo tomo de Mi Pueblo, prevista para el próximo 4 de noviembre, en breve aparecerá el cuarto. Pero en su mente y en sus archivos posee material para publicar nueve tomos más.

Es una pasión personal que cuenta con el apoyo incondicional de su familia. En 18 años Augusto Piccon escribió 11 libros, con la colaboración de su hijo mayor, que los compagina, y de su mujer que los corrige.

Este trabajo ha sido reconocido oficialmente en múltiples ocasiones. Durante el gobierno de Saieg, lo declararon ciudadano destacado. Luego El Golf le entregó una plaqueta, en reconocimiento a su labor. Y otro tanto ocurrió con La historia del ferrocarril, distinguida por la Cámara de Senadores de la Provincia.

Jubilado como bioquímico, padre de tres hijos varones, acompañado de su esposa y con  69 años vividos, Augusto Piccon espera que Dios le dé vida y que el tiempo lo ayude para poder publicar todo lo que le falta y así completar la historia de su ciudad natal, hasta la actualidad. 

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