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Escenas de un matrimonio

Por Alejandrina Cuquejo
domingo, 24 de octubre de 2021 · 00:03

La miniserie que se puede ver en HBO Max sigue la historia de la ruptura de una pareja a lo largo de varios años. Es una adaptación de la miniserie y posterior película homónima de Ingmar Bergman de 1973, “Escenas de la vida conyugal”. El creador de esta versión contemporánea es Hagai Levi, responsable también de In Treatment (que tuvo adaptación argentina como “En terapia”, protagonizada por Diego Peretti) y de The Affair.

En su versión original, el matrimonio estaba interpretado por Liv Ullman y Erland Josephson. Fue una miniserie cuyo inusual éxito la llevó al cine y al teatro. Suecia en ese momento tenía unos ocho millones de habitantes y la mitad de ellos siguió la tira televisiva. Por otro lado, provocó una ola de divorcios en el país escandinavo. Fue una de las obras más vistas mundialmente y tuvo su versión en el teatro. En la Argentina, una primera puesta protagonizada por Alfredo Alcón y Norma Aleandro. Luego, en 2017, la misma Aleandro dirigiría la versión realizada en Buenos Aires, que contó con las interpretaciones de Ricardo Darín y Érica Rivas. La serie reversionada está protagonizado por Jessica Chastain y Oscar Isaac.

"Escenas de la vida conyugal", de Ingmar Bergman.

 

La historia en todas sus versiones relata una secuencia de escenas sobre los avatares de una pareja y la relación que mantienen luego del divorcio. Cada uno de esos encuentros es doloroso y refleja una mezcla de reconciliación y agresividad.

En esta última mirada, Levi tiene en cuenta los cambios de época y de contexto respecto a la primera realización de Bergman. En la producción original, Marianne y Johan llevan diez años juntos, tienen dos hijas, y son entrevistados por una periodista de una revista femenina que escribirá sobre matrimonios. Johan, quien es científico, responde seguro al cuestionario, en cambio Marianne, abogada, duda en casi todo momento. En la miniserie de HBO, la entrevista también la hace una joven, pero es una estudiante que investiga cómo “las nuevas normativas de género afectan a los matrimonios monogámicos”. En este caso, Mira, una ejecutiva del mundo de la tecnología, es quien responde con mayor seguridad las preguntas, además de ser la que solventa la mayoría de los gastos de la familia. Jonathan es un profesor de filosofía, asmático, que se hace cargo de las tareas del hogar y de crianza. Este matrimonio ya no tiene dos hijas, como en la versión de 1973, sino solo una. Antes era Johan quien le pedía el divorcio a Marianne porque tenía una amante. Ahora, es Mira quien plantea la separación luego de contarle a Jonathan que hace meses que sale con alguien.

Sin tanto que envidiarle a la miniserie original, esta nueva versión cuenta con cinco episodios de una hora aproximadamente. Cada uno de ellos habilita a reflexionar sobre las intimidades de una pareja en un proceso de disolución que nunca parece definitivo. Las temáticas giran alrededor del amor, la soledad, la sexualidad, la pasión, la maternidad y paternidad, entre otras. La mayoría de las escenas ocurren dentro de un mismo ambiente y con la presencia casi exclusiva de los dos protagonistas principales. El formato fundamental es el diálogo, cargado de meditaciones sobre la vida y específicamente sobre la pareja. Cada episodio aborda una etapa distinta del proceso de ruptura de la pareja, desde la primera crisis hasta los posteriores intentos de alejarse o de reconciliarse. El afuera se visibiliza solamente en las conversaciones sobre la hija, los amantes, la familia y los amigos que aparecen desde la perspectiva de cada uno de los dos protagonistas.

Estos coloquios invitan a filosofar sobre el amor, la convivencia y las relaciones amorosas. No es una miniserie para ver maratónicamente sino un convite a pensar y reflexionar más que a entretener. Las actuaciones son notables y la puesta y fotografía son impecables.

En un momento, Jonathan menciona que el divorcio es lo más traumático después de la muerte de un ser querido y antes de la mudanza. Esta separación aparece como un duelo que nunca termina totalmente. También dentro de sus reflexiones aparece el amor como aquel sentimiento que, como el río de Heráclito, nunca volverá de la misma manera.

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